Fundación Madre Dolorosa
P. Ignacio Moreta, S.J.
Una vida dedicada al servicio, la educación y el acompañamiento de las personas y comunidades más vulnerables del Ecuador.
Una vocación convertida en servicio.
Su compromiso con las comunidades vulnerables dio origen a una obra que continúa transformando vidas.
Una vida guiada por la fe y el servicio.
El Padre Ignacio Moreta fue un sacerdote jesuita cuya vocación encontró en Ecuador una misión profundamente vinculada con la educación y el acompañamiento de quienes más lo necesitaban.
Nacido en Manila, Filipinas, el Padre Ignacio Moreta desarrolló desde muy joven una profunda devoción por la Madre de Dios. Llegó al Ecuador en 1980, donde inició su labor en el ámbito educativo.
Su compromiso social comenzó a expresarse muy pronto en acciones concretas. En 1983, mientras ejercía como párroco en Mapasingue Este, impulsó la construcción de un reservorio que permitió beneficiar aproximadamente a 1.200 familias del sector.
En 1988, el Padre Moreta sintió con especial fuerza el llamado a trabajar por las personas más pobres. Ese mismo año convocó a un grupo de madres de familia del Colegio Javier y, con el apoyo del entonces rector P. José Nevado, inició una acción solidaria destinada a apoyar la educación de niños y niñas de escuelas de Fe y Alegría.
Las primeras becas permitieron acompañar a 52 estudiantes. Aquella iniciativa sería el comienzo de una obra que crecería progresivamente, articulando educación, salud, alimentación, vivienda, voluntariado y acompañamiento comunitario.
Durante esta primera etapa, el Ing. Fernando Delgado propuso el nombre Madre Dolorosa para la Fundación, fortaleciendo una identidad inspirada en la espiritualidad que acompañó al Padre Moreta durante toda su vida.
Los primeros pasos de una obra que sigue creciendo.
La historia del Padre Moreta y la de FASMAD están profundamente conectadas desde sus primeras acciones de servicio comunitario.
Llega al Ecuador.
Inicia su trabajo en el sector educativo y comienza una etapa de servicio que marcaría profundamente su misión.
Servicio en Mapasingue Este.
Como párroco del sector impulsa la construcción de un reservorio que permitió atender las necesidades de aproximadamente 1.200 familias.
Un llamado a trabajar por los más pobres.
Su vocación social se convierte en una iniciativa organizada junto a madres de familia del Colegio Javier y el apoyo del P. José Nevado.
Las primeras 52 becas.
El esfuerzo inicial permitió apoyar la educación de 52 niños y niñas de escuelas de Fe y Alegría.
Reconocimiento institucional.
La Fundación Madre Dolorosa obtiene su reconocimiento institucional, consolidando formalmente una misión que ya había comenzado a transformar comunidades.
Una misión que continúa en cada obra de FASMAD.
Lo que comenzó como una respuesta solidaria se convirtió con el tiempo en una red de iniciativas educativas, sanitarias y sociales. Hoy la Fundación continúa esa vocación de servicio acompañando a comunidades de Guayas y Manabí.
La primera iniciativa de becas dio paso a una labor educativa sostenida que continúa generando oportunidades.
La misión se amplió hacia servicios de salud accesibles para comunidades que necesitaban atención cercana y digna.
El trabajo de FASMAD mantiene la visión de caminar junto a las personas para que puedan transformar su propia realidad.
Su obra continúa en cada persona que se suma.
Conoce cómo Fundación Madre Dolorosa continúa hoy la misión de servicio que dio origen a esta obra.